Yo creo que a estas alturas no hace falta decir que Tommy Hilfiger se la suda mogollón a todo aquel que siga la moda. No es un diseñador valorado porque es muy comercial y eso parece que a la gente no le va -la moda y la música van muy relacionadas y todo lo que huela a underground nos gusta más que a un tonto un lápiz, aunque sea una mierda- y en España todo el mundo lo asocia con los sectores más derechistas del país porque la marca se vende mayormente en el colmao de Isidoro (Raquel Gratis Total dixit). Además su producto se sitúa a mitad de camino entre el pret-à-porter de nivel y las segundas líneas de grandes marcas, sus colonias son morralla y hechas para un consumidor/a cuya edad ronda entre los 12 y los 25 años, sus supuestas declaraciones donde ponía a caer de un burro a los negros que compraban su ropa no hacen nada a su favor, ...
A Tommy Hilfiger, ese señor que saldría de mezclar a la Warhol de los 80 (cuando parecía de cera) y un ejecutivo de Wall Street en una batidora de vaso (americana, por supuesto), le pega el título del post lo que nadie sabe porque él se lo dice todo, no necesita de alabadores que le filtren la información o le laman bien el culo. Eso se demuestra con frases suyas como: "Los cuatro mejores diseñadores americanos de ropa son Ralph Lauren, Perry Ellis, Calvin Klein y Tommy Hilfiger". Esta afirmación parece descabellada al principio (por compararse con Ralph Lauren, básicamente) pero no lo es tanto, como muchos otros Tommy Hilfiger representa el sueño americano. En menos de veinticinco años ha creado una firma de la nada que la conoce todo dios, desde el que sigue la moda hasta el que no se interesa por ella lo más mínimo. Y lo que me pregunto yo es: ¿Cómo ha conseguido subir Tommy Hilfiger tan pronto si su ropa no la meten en editoriales, ni siquiera en la típica sección de revista de moda tipo "compras económicas"? La respuesta es buen marketing (mete siempre publicidad en revistas, desde Vogue hasta un suplemento dominical) y olfato para saber lo que quiere el gran público (que es muy cabrón muchas veces, como con Lacroix).
La forma que Tommy lleva su firma la valoro enormemente, algunos ejemplos de este tipo pueden ser Carolina Herrera o Cavalli. Está muy bien ser una persona nacida para la moda y que no te cueste nada firmar una colección soberbia como el desfile manicomio de Lee McQueen del 2001 pero para la moda es indispensable tener buen olfato para los negocios y todo lo que huela a dinero, o si no rodearte de alguien que sea así. Si no te puede pasar lo que a Martin Margiela, Christian Lacroix o Olivier Theyskens, grandes talentos pero por mantenerse coherentes o por mala suerte no realizan cosas aceptadas por un consumidor masivo y al final pasa lo que pasa: uno está bajo el yugo de Renzo Rosso, el otro con la soga al cuello (su situación me da mucha pena, si fuese millonario mantendría a flote su firma pese a perderlo todo) y otro con mucho talento pero leyendo en su casa a Lord Byron porque maison que pisa, maison que le echa. Me estoy liando mucho y no digo la razón por la que me he decidido a hablar de Tommy Hilfiger: me flipa la campaña que ha realizado para este verano. Lo peor es que esta campaña puede que haya pasado desapercibida para la gente que ama la moda por los prejuicios contra Tommy Hilfiger, que he enúmerado anteriormente. Hay que quitarse las ataduras y si te gusta esa campaña pues te gusta, si te gusta Sálvame -esa mezcla de A tu lado y Tomate pero que mola mil por haber recuperado a Tamara y porque son malos de verdad, no malos de fachada tipo Sé lo que hicisteis- más de lo mismo.
Como todos sabemos, las campañas de verano ahora las descubres cuando estás inmerso en las compras navideñas y las de invierno antes de irse uno a sus vacaciones estivales. Con esta campaña no me pasó nada de eso, la descubrí al abrir el especial moda hombre de EPS y me encantó. Y me encanta que sea una campaña compuesta por bastantes fotos y que se ha visto mucho por las ciudades en vallas publicitarias, eso me gusta mucho porque si haces una campaña es para hacerla de varias fotos y que tengas una gran red de distribución, no solo vas a hacer un par de fotos que no salgan más allá de TFS. En concreto, con la foto que abre el post descubrí la campaña y es que me parece una maravilla, una foto de manual: la mesa lacada en rojo, ese tío bueno que me pone a mil, la fabulosa combinación de colores, la chica del biquini del fondo algo difuminada, ... Esa campaña me recuerda a la fotografía de Slim Aarons (lo descubrí por Carlos García-Calvo) por el estilo americano, por esa luz que destella toda la campaña, porque en cuanto la ves te remontas a la California de los 50 y 60, por las fabulosas combinaciones de colores, ...
Es esa California de los años esplendorosos, cuando te encontrabas a verdaderas estrellas acicaladas a primera hora de la mañana como si fueran a tomar un cóctel, aunque en esa campaña no es la California de mujeres con brazaletes a lo Kenneth Jay Lane. Es todo mucho más relajado y me encanta, las combinaciones entre los colores de las toallas o la sombrilla estarán muy premeditadas pero da el aspecto de total naturalidad y además la campaña te cuenta una historia: Un elenco de actores guapos preparando en California una película ambientada en la sociedad californiana, donde ricos de cuna y nuevas estrellas se mezclan. En la campaña se representan situaciones como la lectura del guión y las distintas situaciones de la película como un baño en la piscina, un trago al final de la tarde, una escapada, ... Es tan simple que me ha cautivado aunque uno de los motivos más importantes es uno de los hombres de la campaña y también la modelo principal, Shanan Click, que a mí me gusta mucho de siempre porque es guapa y entre tanto alien o chicuelas con cara de renacuajo se agradece. El modelo me pone a cien (me parece de lo mejorcito salido de la última hornada, junto al de Guess) y que si no me equivoco sale en un editorial del último Vogue Hommes International posando con ropa de color rosa y haciendo situaciones un poco tontas como encender una fogata a santo de qué; sinceramente lo bueno es que se despelota y enseña un pecho de infarto, con vello y que no está trabajado excesivamente.
Lo curioso de esta campaña es que está fotografiada por el mismo hombre que realiza las campañas de Lacoste, esas campañas horribles donde todos pegan saltos para desgastar la cantidad de dulces (por lo cursi de la campaña, digo) que se han zampado previamente; todos los fotógrafos son capaces de hacer lo mejor y lo peor. También me recuerda a ese costumbrismo americano que, desde Ralph Lauren hasta Guess, han cultivado tanto las firmas americanas en sus campañas y que Vogue USA ha exprimido tanto pero tampoco sin llegar a saturar; los fotógrafos que han hecho posible eso son: Arthur Elgort (dios) y Bruce Weber (redios). Aunque parezca que no, Anna se preocupa lo mismo por una lectora que vive en pleno Park Avenue o Upper East Side como la que vive en una granja de Wisconsin y que compra la revista en el autoservicio más cercano o una conservadora de Arkansas. Esto demuestra que en un mismo número te encuentres un editorial en exteriores que pueda parecer que las modelos están en pleno Soho (aunque en realidad estén en un decorado ficticio en L.A, porque Meisel no se mueve de allí) o un editorial de Weber con Lara Stone y Morgan Freeman haciendo actividades cotidianas como una mujer que vive entre "Los Angeles y Nueva York, esa tierra llamada America". Puede que sea patriotismo pero a mí me encantaría que Vogue España de una vez por todas realizara editoriales en sitios identificables de España, desde Castilla hasta el paraje mediterráneo. En este pack no incluyo a Vogue París (ya lo dice la "atormentada" Carine, solo la comprenden en París) y Vogue Italia (que ya lo ves hasta en las portadas, las pocas palabras que tienen van escritas en inglés).
Y gracias a la campaña descubrí la colección, yo las colecciones de Hilfiger no las he mirado jamás porque como es NY uno no está al loro. A partir de ahora creo que voy a estar un poquitín pendiente porque me parece muy buena. Es un ejemplo de funcionalidad y comodidad ... vamos, América en estado puro. Me encanta también porque es una colección de verano con todas las letras: es muy de vacaciones porque hay vestidos ligeros, trench de algo de abrigo por si llueve y todo con una apariencia que dan ganas de tocarlo. Estoy harto de colecciones de verano que parecen más bien de invierno, está claro que el cambio climático se está produciendo y muchas veces parece que ni sabes en la estación que estás pero esto la moda no lo debería aplicar todavía. Eso lo digo por el horror de colección de Balenciaga para el verano 2009, menos mal que Nicolas ha rectificado y ha hecho una colección para el invierno de 10. Además yo flipo con las combinaciones nuevas que me ha enseñado esa colección, dejamos el blanco y negro de la parte de hombre (que es muy para ejecutivo de Wall Street) para centrarnos en esos beiges combinados con ese naranja butano al que han reducido un poco su viveza. Los vestidos que llevan Marina Pérez y Anja Rubik (en la época de ese desfile todavía se comía su única comida, su media manzana diaria) me parecen maravillosos, ese tejido del vestido de Marina (parece un tejido con apariencia de seda) me parece un prodigio y los de Anja y Vlada ni te cuento. Parece que muchas veces se nos olvida la finalidad de la ropa: vestirte y que lo que lleves te favorezca. Eso al menos lo cumple Tommy Hilfiger.

Me encanta el último disco de La Prohibida, únicamente había escuchado Amor eléctrico y algunas otras canciones que hizo antes de sacar su primer disco. El disco me parece muy bueno, es muy años 60 por el rollo espacial ruso con los cosmonautas, el cardado de la peluca que luce en la portada es muy América, las letras donde mezcla la química, el mundo espacial y la física con el amor también. Vamos, que me encanta.
¿Os ha gustado la última colección de costura de Christian Dior? A mí me ha dejado frío, algo que nunca me había pasado con Galliano. Ahora no se puede decir que John no es coherente con el legado de Monsieur Dior pero estoy harto de tanta chaqueta Bar y tanto amaneramiento.










































