domingo 15 de noviembre de 2009

Y en plan travesti radical, le doy la espalda a cualquier muestra de tristeza ...

Como creo que he dicho muchas veces, me fascinan las cosas que en un tiempo fueron modernas y al cabo de los años siguen conservando esa modernidad. Es algo con una mezcla de transgresión y perdurabilidad que hace que, a día de hoy, veas modernas piezas de Jean Michel Frank o una chaqueta de ejecutiva con hombreras (pero no al estilo Balmain) de Armani. Seguramente me dirán que de lo que estoy hablando es de cosas clásicas, y en parte tienen razón, son clásicos MODERNOS.

En el terreno de clásicos modernos o vanguardistas se encuentra la creación de revistas de moda o fanzines de estilo underground. No son revistas de moda al uso, ni incluso revistas de tendencias, no tienen clasificación en ocasiones y son eso, revistas o fanzines. Desde el Interview de Warhol llevamos asistiendo a la salida de revistas de esta índole, y hay que decir que la fórmula de los huevos va pudriendo el puñetero árbol (de la moda) pero gracias a dios llega savia nueva que lo recupera. No hace falta decir que más del 80% de publicaciones de este tipo son morralleras hasta decir basta y yo me pregunto cómo se las ingenian para conseguir a grandes fotógrafos para un número o que las firmas te den ropa para editos (bazares en este tipo de revistas como que no) vendiendo una mierda de ejemplares. Supongo que recibirán ese trato de favor porque haya una personalidad fuerte del mundo de la moda apoyando el proyecto (Karly con Vmagazine, por ejemplo) o que simplemente haya talento. Aparte del Interview, que me gusta solamente durante la era de Warhol y una época dorada en los 90, y de la gran The Face no recuerdo alguna más que fuera tan buena. Muchas de estas revistas como Dazed & Confused, Purple, Nylon, Pop, ... las odio.


España está en muy buen nivel en cuanto a revistas de este tipo. Sin ser un país considerado especialmente moderno, pienso que puede superar en cuanto a nivel u originalidad a revistas underground de zonas "modernas" como la parte de Escandinavia (que me aburre sobremanera) o Londres. Excluyo a Metal porque peternece a ese 80-90 % compuesto por revistas cero originales y que van de modernas pero son aburridas hasta decir basta, y me quedo con Hercules y las revistas que ha hecho Luis Venegas. Hercules me parece muy buena porque está a medio camino entre una revista "comercial" pero sin perder la esencia con la que nació, el número del verano 2009 es de diez. Se dice que en Hercules tampoco hay mucho parné para realizar los números y es de destacar la pedazo labor que hacen.

Lo que ha hecho Luis Venegas con las revistas que ha creado me gusta y me disgusta, pero no se le puede negar que se sacó del tintero ideas totalmente nuevas. A mí me encanta Fanzine 137 porque aunque fuera una revista compuesta por fotos que no eran inéditas en la mayoría de las ocasiones, es una cosa original por todos los personajes variopintos que configuraban un número. Yo es que soy mucho de macedonias y el número con Carmen dell Orefice en portada tenía una pinta de fábula (y yo como soy bobo no fui al Panta Rhei a comprarlo). Electric Youth! no me gusta mucho porque la temática de marica adolescente-anoréxica-no como sólido desde hace días me repatea, pero era una idea buena porque había un "mercado" (-entrecomillado-,no se puede considerar mercado) falto de una revista así. Y ahora ha sacado una revista llamada Candy (por la gran Candy Darling) que tiene como tema principal la estética travesti, y con esta revista estoy encantado. Estoy encantado más por el tema elegido que el contenido de la revista porque me flipa lo travesti desde un punto de vista estético. Supongo que Luis V hará la revista tomando lo travesti desde un punto de vista modernil, con mucha actitud de pose y demás, que es en definitiva lo que hacen las travestis.En un vídeo que han hecho para el lanzamiento de la revista te muestran un preview con el contenido y hay una amalgama bastante interesante. Aparte de fotos de Candy Darling hay una de Bruce Weber que explota el tópico americano de barbacoa y caravanas a lo American White Trash; me suena haber visto esa foto por algún lado. Hay un editorial de producción propia que homenajea a Casa Susanna, libro del que quería hablar desde hace ni se sabe y que no he podido hacerlo porque en cuanto me ponía a pensar como hilarlo todo no me salía nada publicable. Tengo que agradecerle a Luis Venegas el lanzamiento de esta revista porque este post estaba en una lista de post que quiero hacer y al final voy a poder tacharlo.

Yo descubrí este libro gracias al blog de Paco y Manolo (fotógrafos de temática homoerótica y que tienen una revista muy chula), aunque llegué a ellos gracias a la multitud de enlaces que tiene You! Me! Dancing! en su blog, ahora no me acuerdo si conocí a Paco y Manolo en el blog de ahora o en de antes. El libro salió por el 2004-2005 y recoge una serie de fotos estupendas de los 50-60 hechas a travestis en una especie de refugio que había cerca de Nueva York y donde se iban a pasar un fin de semana a hacer lo que les daba la real gana, ya fuera travestirse o hacer reuniones de tupperware para despotricar un poquito. A mí me parecen fotos maravillosas por el filtro que emplean, ese toque white trash, las actitudes y por lo inesperado que es todo, se ve que no está absolutamente nada premeditado. Lo contrario es lo que pasa con el editorial de la revista de Luis Venegas, se ve que está todo premeditado y pierde el encanto. Yo cada vez que entro en Amazon me entra la tentación de comprarlo y creo que lo voy a hacer. Hasta me encanta el nombre del libro, Casa Susanna, que a mí me recuerda a restaurante de carretera donde se come maravillosamente o a puticlub donde una madame sargenta controle todo, tipo la que sale en una parte de A sangre fría, cuando siguen la pista de los asesinos y van a Las Vegas.

Y ahora voy a pasar a hablar de lo que también quiero hablar, de la estética travesti. Algunos me pueden decir que no es un tema para tomarse a canchondeo, que la identidad de género es un tema bastante espinoso para frivolizar con ello pero qué le voy a hacer: ¡me flipa la estética travesti!. Me parece que decía Andy Warhol en Mi filosofía de A a B y de B a A que los travestis o transexuales son archivos ambulantes de la femineidad de las estrellas de cine. Yo creo que Andy tenía toda la razón del mundo, se refiere a esa época de la historia del cine cuando desde dentro de la industria se controlaban con lupa las apariciones de la estrella de turno, y en todas las apariciones debía aparecer de punta en blanco, con el maquillaje y las ropas perfectas. Yo siempre que pienso en esa frase me remito a una foto de Candy Darling que he colgado, es esa foto hecha a Candy Darling en el hospital cuando ya estaba enferma de cáncer o leucemia. A pesar de estar fatal, Candy Darling se aplicaba su maquillaje diariamente y estaba de punta en blanco. Además esa foto aparece en la portada de ese discazo que hizo Anthony and the Johnsons hace años. Y también tienen mucha conciencia de la historia del cine y siempre se fijan un modelo a imitar, si para las travestis del Franquismo los modelos a imitar eran Sara Montiel o Maruja Diaz (gracias a dios que la ha recuperado Salvame) para muchas otras podrían ser Joan Crawford (que su última etapa es travestismo total), Liz Taylor, ...


También decía Warhol que las transexuales son el testimonio viviente de cómo querían ser las mujeres, de como algunos quieren que sean y de cómo algunas mujeres todavía quieren ser. Esta frase es una gran verdad, cualquier travesti tiene como deseo primordial realizarse un cuerpo a medida y cada vez que se mire en el espejo pensar; "¡Qué buena estoy!". Y eso señores, lo desean todas las mujeres, desde Pamela Anderson o La Veneno hasta personajes detestables como Lucía Extebarría o Angela Vallvey. A mí me encantan los travestis porque conservan esa costumbre de maquillarse a conciencia que las mujeres han ido perdiendo con el ritmo de vida actual. Las travestis, sea de día o de noche, se aplican su base, una sombra de ojos potente, una manicura perfecta, un lipstick en un color atrevido, ...., mientras que las mujeres de ahora solo emplean beiges horrorosos. Tienen la idea de la femineidad ideal, ya que aman a las mujeres.

La pose me encanta en las travestis pero no lo soporto en los moernos de la vida. Me pasa lo mismo con el amaneramiento, no lo soporto en mujeres pero en una travesti me parece fantástico. Me pueden parecer muchísimo más femeninas travestis o transexuales como Amanda Lepore, Bibiana Fernández, Ru Paul, Carmen de Mairena, Octavia Saint Laurent o Candy Darling con su maquillaje bien puesto y con un cuerpo hecho a medida que Nieves Alvarez o elegantorras que basan su vida en adoptar una actitud maricona a lo foto de Irving Penn en los años cuarenta o cincuenta para parecer chics o elegantes. Lo que pasa es que en una travesti veo esa actitud amanerada como natural y nada pretenciosa, mientras que en Nieves se nota que es totalmente impostada. Algunos pensarán que digo esto para epatar pero es lo que siento, asín de claro (que diría Cristina La Veneno). Algunos piensan que la estética travesti está reducida a un ambiente bastante pequeño pero yo creo que no, los estragos del photoshop y de la cirugía estética están haciendo que muchas mujeres hayan mutado en travestis. Yo lo llamo la rebelión de los travestis y consiste en mujeres que de tanto retocarse han adoptado tintes cercanos al travestismo, es una tribu urbana en crecimiento y algún sociólogo debería hacer un estudio porque es necesario y punto. Lo gracioso del asunto es que muchas de las intregrantes de esta tribu son mujeres del PP tipo Gema Ruiz o las del Elle, es una contradicción maravillosa que muchas de las que han atacado al colectivo travesti hayan mutado en alguna de ellas. Y lo dejo ya, que me extiendo mucho.


P.D: Como veis la última foto que he puesto no tiene nada que ver con el contenido del post de hoy pero la he colgado por una simple razón: estoy pasando por una fase de relectura a Capote y esa foto me recuerda a los toques indios de la familia de Perry Smith. La foto es de Arthur Elgort y en parte no tiene nada que ver con la madre india de Perry Smith, más que nada Carmen Kass es caucásica. Me recuerda mucho a A sangre fría por el caracter itinerante de la familia, y hay una foto en blanco y negro de Lindberg que colgó Monsieur Q en su blog que me recuerda al Perry Smith que narró Truman Capote en su libro. El Perry Smith que tengo en mi cabeza no se corresponde en nada con el real.

¿Alguien me recomienda algo de Julian Barnes? Es que leí un relato suyo en un Vanity Fair de hace meses y quiero probar a ver que tal.

jueves 8 de octubre de 2009

En el centro del Universo pero en dos dias como Un astronauta, solo, flotando

En el mundo de la moda podemos establecer cuatro categorías a la hora de clasificar a la gente que forma parte de ella: La primera la ocupan aquellos que tienen tanto recorrido y tan bien hecho que están por encima del bien y el mal (el top 10 de las supermodelos de los 90, Meisel, Galliano, McQueen, Karly, ...). La segunda los recien llegados, donde hay dos subgrupos: uno para los epatadores (Wang, Decarnin) -un día hay que hablar de la diferencia entre epatar y transgredir- y otro para aquellos que pueden tener futuro (Saunders, Giles Deacon, Haider Ackermann, ...). La tercera es la rara, la formada por los expedientes paranormales de la moda como el lugar donde estarán actualmente Shana Zadrick o Yasmeen Ghauri (una secta, seguro, porque no me lo explico), la carrera de Marina Pérez desde el 2006 con desfiles a puñao y cero trabajo gráfico o la manía de las voguettes de ir en manada para todo, ya sea para ir a un desfile o para preñarse. Ya solo nos falta que Carine -¿tendrá la regla? Si, todavía no está hinchada- le de un hermanito a Julia. Y la cuarta es el limbo, el olvido más absoluto. Ahí está o estaba la persona de la que os voy a hablar: Ruven Afanador.
El limbo en la moda es muy puñetero, porque puedes meterte en el limbo o salir del limbo en un periquete pero también quedarte ahí para siempre. En cuanto a firmas, eso ha pasado ahora con Balmain o pasó con Balenciaga (la diferencia está en que Decarnin hace basura y Ghesquiere no) y el caso contrario le pasará a Valentino sin Garavani (en apenas dos años ha perdido toda la identidad labrada en cuarenta). Respecto a las modelos, las que vivieron su momento durante dos años para luego caer en el olvido y vivir a costa de trabajos en su país de origen ahora están de suerte, a Tiscci o Gaultier les ha dado por resucitar carreras moribundas en los últimos dos años, aunque esta moda creo yo que tiene corta vida. Los que peor lo tienen en ese tema son los fotógrafos.

Voy a intentar extrapolar una frase que dijo Pipi Estrada sobre su salida de Salvame (soy fans) a este tema, puede sonar muy bizarro pero hay relación. Esta persona decía que en el programa de marras había muchos culos y pocas sillas, y en las revistas pasa absolutamente lo mismo, hay mucho fotógrafo que quiere publicar pero no hay espacio (dinero) suficiente. Esto es lo que le ha pasado a muchos y les podrá pasar a Reveriego, a esos fotógrafos no tan asentados que hacen ahora editoriales en Vogue París, Numéro o el editorial de firmas italianas de segunda que hace Vogue Italia. En cuanto a fotógrafos, se puede decir que los 90 son de Meisel, la primera parte de los 2000 han sido para Testino por el ascenso de Carine a directora de Vogue París y el final de la década es una incógnita para mí, la verdad.
Eso que he dicho antes de ser fotógrafo del momento fue lo que le pasó a Ruven Afanador, que fue la pera limonera a finales de los 90 y primeros 2000 pero luego fue en caída libre hasta publicar en sitios de segunda o directamente no publicar. Pasó de publicar mes sí y mes también en publicaciones como Vogue París (preRoitfeld) o Vogue Alemania para terminar en Vogue España o en otras publicaciones no de tan primera fila. Desde el 2004 yo le había perdido la pista y hace un año o así volví a saber de él porque hizo la portada y el editorial principal de dos números de Citizen K, aunque ha sido desde el editorial que hizo en marzo con Rossy de Palma para Yo Donna cuando me he vuelto a interesar por él. Y ahora me he enterado que va a sacar un libro sobre el flamenco con Rizzoli, de lo cual me alegro bastante porque puede ser su vuelta a publicaciones más altas. Hay unas fotos en el libro que son para morirse, en especial una en b/n con Rossy de Palma mordiéndose una uña tipo Saritísima y con una expresión tan de señorona insolente que es para volverse loco. Lo bueno también es que ha elegido blanco y negro para las fotos del flamenco y lo ha hecho bien porque nos han hecho creer que la Andalucía de pandereta es todo color pero en realidad Andalucía no es solo color, ahí tenemos la Andalucía lorquiana o la flamenca. Me recuerda en eso de sacar libro a Michel Comte, que ha publicado ahora libro con TeNéues, es un fotógrafo que define parte de los 90 (Comte define la primera y Afanador la segunda) y en los 2000 fue también olvidado. Me enteré por la noticia en el Yo Dona de hace dos semanas y he tenido que esperar a escribir hoy por falta de tiempo, me queda hasta por ver la mitad de París. El Yo Dona, que yo lo concibo desde siempre como el Telva semanal, se ha lucido con esa producción porque está al nivel de un Vogue Italia. Yo es que me lo sigo sin creer, supongo que el editorial de Rossy lo hizo Afanador porque se hizo muy amigo de Bengoechea cuando trabajó para Vogue España, o es que Rossy mueve montañas o el LVMH puso un cheque suculento para así promocionar el abanico que hizo Rossy para ellos.
La verdad es que Afanador nunca fue de mis favoritos pero me recuerda a la primera etapa de la dirección de Yolanda Sacristán en Vogue España, cuando yo me compraba solo el Vogue España y como un gilipollas lo tiraba cada mes. Eso gracias a dios cambió y ahora no tiro absolutamente nada que pasa por mis manos, tengo las revistas tan ordenadas que ni una hemeroteca. Por cierto, supongo que Afanador me recordará a la primera etapa de Yolanda porque hizo el especial del 15 aniversario y cosas como un fantástico editorial con Seymour que fue portada por septiembre del 2003. Y tengo que decir que he optado por hablar de él porque está muy relacionado con un tema que quería tocar desde hace algún tiempo: ¿hacia dónde está yendo Vogue España?.

Para empezar, podemos dividir la dirección de Yolanda Sacristán en tres etapas: La primera va desde su comienzo en 2001 hasta el 2004-2005, cuando se produce un éxodo masivo de la revista porque se van a Yo Donna Natalia Bengoechea (grande), María Vela Zanetti o la bruja de los horóscopos, y Vicente Gallart pasa de fijo a colaborador. La segunda va desde el 2005 hasta la salida de Jennifer Bauser (grandérrima) para Vanity Fair en 2008. Y la tercera desde ese momento hasta ahora. Los pesos pesados en los que confió Sacristán ya no están y se nota, tampoco digo que los debería haber retenido pero sí reemplazarlos por gente con la misma valía o incluso superior. Desde siempre hemos sabido que Vogue España es una revista de lo más impredecible que te puede hacer una joya o algo que no sirva para nada, pero ya hace mucho que no hay joyas.

Si comparas entre el número del 15 aniversario y el del 20 aniversario puede que gane el primero, aunque la elección de la Klum y el gasto en el editorial fue sonado al menos hicieron un editorial completo, no la tontería de las portadas múltiples y una única foto de Catalina en el interior. Eso daba sensación de cutrez, por mucho que el artículo de Kate hecho por Alaska fuera brillante. Y en lo que hicieron con Cañadas, Silva, Nieves y la llorona opusina faltaban dos más: Marina Pérez y Barquilla, que superan a algunas de ellas en carrera. Por cierto, hay diferencias si comparas esos trabajos de Afanador para Vogue España con lo que hace ahora, el edito de la Klum tenía algo criollo muy colorido y en el de la Seymour también había mucho color, ahora emplea muchos interiores con fondos donde hay juegos de grises.


Yo lo primero que hago al coger una revista de moda es mirar la primera página de cada editorial para ver quién lo ha coordinado o si es producción propia con estilista fija que trabaje en la revista, y eso ahora no pasa en Vogue España. Ultimamente se nutren para hacer los números de freelances y no sé por qué pero se nota, yo no sé dónde andará la Antolín porque es fija pero ahora hace editoriales de higos a brevas y con Nico pasa algo parecido. Tener a Bárbara Martelo como tu estilista number one hace entender que se debería de hacer algo, hemos pasado de tener estilistas (Bengoechea, Bauser)que eligen ropa adecuada al personaje que deben vestir a estilistas (Martelo) que eligen la ropa que se pondrían ellas, sin tener en cuenta la situación o la inspiración del editorial. En los últimos meses han hecho editoriales con un chico llamado Juanjo Mánez, que poseía las características de Bauser o Bengoechea, pero desde junio no hace nada. Y si a eso le sumas el cambio que ha tomado la revista colocando cada vez a más celebrities en portada y adoptando reportajes tipo Telva o Elle con la Preysler o "socialités" españolas pues mañ vamos. Vogue debe haber bajado sus ventas ni se sabe para adoptar esas medidas, la verdad.
Otra cosa a modificar son los artículos de moda, parece mentira que una revista como Vogue España haga mejores artículos de arte que de moda. Se nota la falta de la garra de María Vela Zanetti o Gallart, que sus artículos eran algo aburridos pero bien documentados. Por cierto, las últimas columnas de Vela Zanetti en Yo Donna han cambiado mucho si las comparas con las de hace tiempo. En su columna semanal se encarga de hablar de alguna famosa y ha pasado de destriparlas a escribirles panegíricos a algunas, y eso que no están muertas. La verdad que yo soy más de la Vela Zanetti con sus palabros inventados, esa que demostraba en un artículo sobre USA su descontento con Aznar por no haber reconocido la trayectoria de su padre (exiliado durante el Franquismo) como pintor, ... Estoy deseando comprarme el libro que ha publicado este año y donde hay sentencias como:«la manicura francesa es ese simulacro de inocente coquetería que sólo consigue poner de relieve lo que la mano conserva de zarpa». No hace falta decir que estoy plenamente de acuerdo con la Doña. Es la Menkes cañí, título que comparte con la otra grande, Eugenia de la Torriente.





viernes 25 de septiembre de 2009

¿Simples coincidencias? con Macedonia de tó, mezclado no agitado


Cuando uno tiene el ojo acostumbrado a ver imágenes relacionadas con moda no puedes evitar establecer comparaciones. Es una especie de radar que viene muy bien para evaluar la trayectoria de los diseñadores al frente de firmas porque ves si son coherentes o no, si de repente pegan un salto brusco y les da por hacer morralla (Pilati en sus dos últimas colecciones) ... Y como no, en Cibeles ese radar adquiere un grado de fiabilidad del 200 % porque es ver una colección tras otra y ponerte a pensar: "Esto de Miguel Palacio es calcado a Elbaz en Lanvin (sin la maestría y el empaque de las piezas de Alber, claro está) y lo del impronunciable (Angel S.) más de lo mismo".

En fotografía es fundamental ese radar para detectar la falta de estilo propio de algunos fotógrafos importantísimos actualmente y ver en lo que se han inspirado o han calcado indiscriminadamente. Podemos decir que fotógrafos de ahora como Teller, Weber, Ellen von Unwerh, Lindberg, Richardson (mal que nos pese) o Tim Walker poseen un estilo que identificarías incluso sin estar firmadas las fotos pero la Santísima Trinidad de la fotografía de moda actual no lo posee. Me refiero a Meisel, esa reinona (en todos los sentidos) de pelo liso que menos mal que sabemos que la portada de Vogue Italia siempre la realiza él porque un mes diríamos que es producto de un fotógrafo del Dazed&Confused y al otro de uno del Hollywood de los cincuenta. Me han entrado ganas de pasarme un poco con él porque en los dos últimos meses (con las portadas y editos de Linda y McMenamy) se estaba creando una coherencia y un estilo totalmente nuevo haciendo editos como muy lángidos y a la vez con mucha fuerza pero ha sido llegar septiembre y toda la genialidad se ha ido por el sumidero. La portada con Pivovarova, el churri de Sheila Márquez y la fearraca oficial de la moda es demencial. Le desearía que tuviera un estilo determinado, que en Vogue USA lo posee pero que en ocasiones no sabes si es una cosa de Testino (enemigo acérrimo de la Meisel) o de Arthur Elgort. En parte le critico pero por otra parte le comprendo, Vogue Italia es la edición de Vogue que parte la pana en asuntos de nuevas tendencias, modelos ... y él tiene que ir cambiando y no casarse con nada ni con nadie. En fotógrafos con falta de estilo identificable cincluiría a Mario Sorrenti (coñazo), Testino y a Inez&Vinoodh (que serían las damas de corte que lamerían el culo a Meisel, la reina). Y ya toco el tema de hoy: Inez&Vinoodh han copiado a la Reina en la campaña de Givenchy.
No voy a negar que esto de la coincidencia es un pretexto para colgar un post -tenía el blog abandonadísimo e incluso me dio por cerrarlo, aunque al final me arrepentí- y para meterme con Inez (la fea) y su compañero ( les he cogido tirria por el horror de Gucci) pero cuando vas atando cabos no parece una simple coincidencia. Como todos sabréis, la foto es de la campaña de Givenchy invierno 2009. La colección me encanta, las piezas con plumas me parecen estupendas y me encantan porque tienen aportan como un punto clásico pero mantienen ese toque gótico-voguette de Tisci.

La campaña supone un cierto cambio porque ha habido relevo de modelos en la campaña: Lara Stone y Natasha Poly (fijas en Givenchy y como no, en Vogue París) han sido cambiadas por Iris S, Leonor Scherrer, Adriana Lima (gran sorpresa) y una rusa llamada Rania nosequé que debe ser de la parte más al este de Rusia porque posee rasgos asiáticos. Mariacarla Boscono (musa preferente) se mantiene inamovible en las campañas de Givenchy y lo agradezco porque hace que la campaña sea maravillosa. Adriana Lima (a todo el mundo le impresionó en la campaña) a mí me pareció algo ficticia con la mirada que ponía y prefiero a Mariacarla porque me la creo totalmente y le da un punto lésbico a la campaña con su apariencia de vampira chupasangre (en su caso, chupaparruses). En una de las fotos sale Iris S desnuda y con un gorro tipo el de la guardia inglesa que custodia Buckingham Palace, veréis que es idéntica a la de McMenamy y únicamente cambia la pose de Iris porque el ambiente en ambas es muy recargado. Iris es muy remilgada (le falta despreocuparse de que haya una cámara fotografiándola) y al ver que Mariacarla la quiere enviolar pues se cohibe y se tapa las tetas (ausentes en su caso). Yo creo que Inez y Vinoodh Matadin si se han inspirado en la foto de Meisel y no es una simple coincidencia. Podríamos ponernos a jugar al siete diferencias y veríamos que hay más coincidencias que diferencias: en ambas hay modelos caracterizadas por su androginia, las andróginas están desnudas, el gorrito de marras ... Y con esto toco otro tema: el aburrimiento de realizar fotografias inspiradas en fotógrafos de décadas previas.

Detesto la copia descarada que se está viendo en muchos fotógrafos, sobre todo últimamente. Veo que se pueda hacer un editorial-tributo como lo que hizo Meisel cuando falleció Helmut Newton (aunque el edito era todo lo contrario a Newton, parecía de Klein) o cosas así, pero que se convierta en algo habitual como que no. La copia descarada de Steven Klein a Guy Bourdin es de denuncia, aunque a Klein le queda todo muy ordinario y poligonero (antiBourdin total). Yo quiero ver editoriales con situaciones totalmente nuevas: sesiones de fotos a Alaska por Lachapelle con un Balmain por Decarnin reventado por Olvido (que reflejaría lo efímero del estilo voguette), algo motero fotografiado por García-Alíx y con Lara Stone rodeada de toda la fauna motera, Dolly Parton y Pamela Anderson en plan madre-hija y a lo white trash side fotografiadas por Bruce Weber, ... Esto no creo que se vea, a menos que me toque la lotería y me de por crear una revista que como mucho llegaría al segundo número.

Y tampoco me gusta que me lo den todo masticadito, detesto las explicaciones que suelen poner al comenzar un edito y me gusta imaginarme mi propia historia, que muchas veces será totalmente contraria a la que se imaginen otros. Ojalá todos fueran como Helmut Newton, que decía que cuando hacía una fotografía solo escribía el nombre de la persona fotografiada y la fecha en la que se realizó (en esto coincidía con Avedon). Newton optaba por la simplicidad y yo soy todo lo contrario, me extiendo ya sea hablando o escribiendo. La fotografía, aunque sea de moda, está para que te transmita algo e innovar, no para revisionar continuamente lo pasado. Aunque lo que he dicho cada vez se ve menos, últimamente los editoriales cada vez son más anodinos y parecen catálogos. Cambio de tema, pasamos de la belleza al horror: tema Cibeles.
Como ya se sabe, esta semana estamos con la cantinela que se repite cada seis meses: Cibeles es la cuarta pasarela mundial, en el extranjero hay diseñadores que venden muchísimo, ... Todo ya lo tenemos asimiladísimo y sabemos que es un tema de lo más trillado que a la prensa le interesa únicamente para rellenar hueco: los informativos se interesan por Cibeles solo para ponerlo entre la crónica de sucesos y el deporte para que el cambio de noticias no resulte tan brusco, mientras que los periódicos lo ponen como cotilleo e interesados en su mayoría por los famosos que acuden. Las soluciones están muy claras: dar libertad a los diseñadores de hacer el desfile donde les salga de la peineta, una buena criba, revisión exhaustiva de las subvenciones o la supresión definitiva de las mismas, destitución de Cuca Solana, ...
Y a mí me hace gracia que se diga que se vende tanto en mercados internacionales pero la mayoría de los diseñadores que pasan en Cibeles no tienen ni un punto de venta, y eso que algunos llevan más de una década haciendo cosas. Esto va por Ailanto, que se dice que venden en Japón un montón pero no tienen ni un punto de venta fijo; esto también se puede decir de Miguel Palacio ( lleva diciendo que abrirá tienda desde hace cinco años) y de varios más. Por cierto, a mucha gente parece que le gusta el cambio que ha pegado Ailanto en esta colección pero a mí me recuerda en cuanto a siluetas a la primera colección de la que está ahora en Chloé. Yo cuando pienso en Ailanto me imagino a una "catalana con profesión liberal" como clienta potencial, y lo que han hecho no me recuerda a eso.

Otra cosa son los precios de las prendas de estos diseñadores. Muchos de estos diseñadores ponen sus prendas a precios similares a los de un Lanvin o un McQueen y como comprenderéis una mujer se va a ir antes a por esas marcas que tienen mejor confección, calidad y le sirven a una para ir presumiendo por la vida. Ese truco le sirvió a Gianni Versace en sus comienzos pero lo que pasaba es que Gianni tenía talento. No te vas a gastar esas burradas en piezas de Miguel Palacio (por ejemplo) a no ser que seas Carmen Lamona (de circo) que con su momento "dinero (Carmen) cash, para ir a supermercao" es para venerarla como a su "amiga" Naty. En este sentido el que no se pasa tanto es David Delfín, que debería ya ir pensando en encontrar puntos de distribución en NY porque yo me reitero y digo que lo suyo casaría muy bien con el modernerío de NY tipo The Misshapes, Visionaire, ...

El tema de que Cibeles parezca una feria de muestras en vez de una pasarela seria donde la prensa va a cubrir el desfile de marras y los compradores a fichar prendas para sus puntos de ventas también es culpa de la gente que se tira como hienas a aquello que le den gratis y donde haya una barra libre, ya sea Cibeles o el Fashion Night Out. A mí es que los creadores españoles me recuerdan a la oposición que hay actualmente en España: El PP se dedica continuamente a señalar reiteradamente todos aquellos puntos en los que flaquea el Gobierno pero no propone soluciones a esos problemas y con los Torrettas y Modestos más de lo mismo; denuncian la situación pero apoltronaicos en su casa viviendo de los leuros que pasa Espe. Lo podréis comprobar en el reportaje del Vanity Fair de octubre, se dedican a dar rodeos y a decir que se podrían hacer cosas pero no se ponen manos a la obra.

Aunque tampoco me voy a quejar porque ha habido diseñadores que me han sorprendido para bien. Hay algunos que parece que quieren vivir de una vez de eso, con algunos de ellos no te da por ponerte a comparar y decir: "¡Esto ya lo hizo fulanitodetal!". Destaco a Juanjo Oliva, Duyos, Ana Locking, March y por supuestísimo a José Castro. Se ve que José Castro se empapó bien de su paso por McQueen porque concibe la moda y los desfiles como él: para ellos el espectáculo en la moda no riñe con la adaptabilidad de lo que se propone. Todas las prendas del desfile pueden ser llevadas perfectamente a la calle y molaría mucho ver a grandes ejecutivas de España con esos trajes, que tienen una maestría cercana a los Montana o Mugler de los 80 pero también a un tailleur de los cincuenta; menos Felipe Varela y más José Castro. No sé si tendrá difusión la ropa pero yo desearía que vendiera en Maria Luisa, en Ekseption o que aparezca de una vez una Isabella Blow de la vida que le llevara al Olimpo de la moda. Yo lo querría como diseñador de Mugler en vez de Rosemarie Rodriguez (que es más gafe que I.P. y Alessandra Fachinetti juntas), estoy seguro que lo bordaría.

A mí me han sorprendido para bien los cuatro que hicieron la videoproyección en NY. Yo no sé si pensaron que no querían hacer tanto el ridículo porque se ve una internacionalización en la ropa. Esto quiere decir que están a nivel de prendas que podrían ser pasadas en Milán o NY. Se nota que Juanjo Oliva estuvo con Sybilla porque sabe hacer muy bien la ropa y el contraste de los estampados con la rigidez del patronaje casa bien. Duyos, que se parecía cada vez más a Alvarado por la morralla que hacía, se ve que le habrá dedicado más tiempo y se nota que desea vender como sea; la inspiración en clave tiki cansa algo en toda la colección. Ya sabemos lo fácil que lo tiene March por ser hija de quién es pero es una propuesta perfecta para una mujer de la alta sociedad madrileña o neoyorkina, eso está claro. Lo que hace la Locking ya no parece tanto de gogó de día-gogó de noche, la serie de rojos y naranjas me agradó. Y a Lydia Delgado la destaco porque va a hacer que el rebaño modernil pase del look voguette al look monjil en un periquete, eso sí, su propuesta recuerda muchísimo al feísmo de Prada (cuando era Prada) o a Comme des Garçons.

Y los homenajes están muy bien porque atraen la atención pero con Elio han sido muy hipócritas. Todo el mundo se mataba por acudir al desfile del lunes pero durante años todo el mundo ha pasado de lo que hiciera Elio, te encontrabas vacios sus desfiles y cero repercusión. Yo lo valoro porque ha hecho siempre lo que le ha dado la real gana y se distingue de los cibeleros clonadores porque pasa de la moda, podría dar lecciones de confección y patronajes a las "vacas sagradas" de la moda patria. Yo cuando pienso en Berhanyer me imagino a rancias buenas del estilo de Pitita Ridruejo o la Condesa de Romanones y eso es un punto a su favor; además de que a Elio se le ve buena persona. Esa foto que véis arriba de un cóctel en la Plaza Mayor creo que es de un catálogo de Elio y no puede ser más buena, te remontas a ese Madrid de comienzos de los 60 con Ava Gardner o incluso te recuerda al momento "muy cerca de ti" de Ana Belen en Zampo y yo. La verdad es que el desfile del otro día no me gustó mucho, yo no sé si ahora usara a otra modelo para las pruebas porque había cosas que no se adaptaban del todo bien al cuerpo de las modelos del desfile. Los vestidos del homenaje me recordaban más a Hannibal Laguna que a Elio y algunas de las "tops" del momento final deberían de recibir lecciones de pasarela por parte de Helena Barquilla.

sábado 8 de agosto de 2009

Cuando lo sintético supera al visón. Cuando la bisutería supera a la joya

No es nada nuevo decir que las series españolas de televisión son una bazofia, y eso para alguien que le gusta la televisión más que a un tonto un lápiz es una pena. Desde hace 20 años nos encontramos en la parrilla televisiva series con el mismo esquema: familia con sus avatares cotidianos y su humor "inteligente" ideal para gente retrasada o serie ambientada en el mundo de la policía o la medicina. Da igual que sean Los Serrano (la vi alguna vez por intervenir Julia Gutierrez Caba) o Los hombres de Paco, son todas igual. Gracias a Dios tenemos esas series estadounidenses que desgraciadamente vemos retrasadas por el doblaje (España debería adoptar la versión original a lo grande, en cine y televisión) pero ni por esas mejora la situación, que emitan Mad Men (para mí el hallazgo de los últimos años) en Cuatro a la una de la mañana es de vergüenza. Manda huevos
Adoro la televisión y no soporto a la gente que dice "no veo la televisión", me pongo a hacer al instante una valoración de ellos y me imagino que son gafapastas (esos sabios-ignorantes de los que habló Ortega) y de cara a la galería dicen "voy a la filmoteca" pero luego se enganchan a los cotilleos como todos. No veo incompatible que te encante la televisión y leer un buen libro, todo enriquece y sería perfecto que alguien después de leer el Ulises de Joyce se pusiera a ver un programa de telebasura para compensar lo profundo y lo frívolo. Sería ideal para desengrasar.
En lo que si estoy de acuerdo es en que hay que hacer una modificación en la televisión, aunque primero hay que reeducar a la gente en sus gustos televisivos. Desde hace años nos estamos quejando de que cada vez hay menos gente interesada en la cultura pero es deber de la televisión pública (que de pública no tiene nada) garantizar la misma emitiendo cine clásico (vergonzosas películas emiten ahora), obras de teatro tipo Estudio Uno (se quejan de que nadie va al teatro pero nada se hace para solucionarlo) y cosas por el estilo. Esto que estoy diciendo es poco probable que se lleve a cabo porque a TVE le preocupa los indices de audiencia igual que las cadenas privadas. Más imposible todavía es que las privadas realicen estas cosas porque son empresas y está claro que quieren sacar el máximo rendimiento haciendo lo que sea.
Volviendo al tema series, los directivos españoles de televisión pasan de las series inglesas, y es un error porque muchas de ellas se adaptan también a la realidad española. Molaría mil que estuviera Little Britain en prime time y ver que las chonis y canis de la vida están reflejadas en la grandísima Vicky Porland, voto que lo pongan en Cuatro a la hora de El Hormiguero (¡que lo quiten ya!). Lo único ingles que se ha visto hasta la saciedad es Mister Bean (para mí un coñazo) y ya voy a pasar a hablar del tema de hoy: Absolutely Fabulous.
Es una serie magnífica, comenzó a emitirse al mismo tiempo que Mister Bean (primeros 90) pero a diferencia de ésta no se ha visto jamás en España, únicamente en cadenas locales y poco más. Me parece lamentable porque para mí es la serie televisiva de todos los tiempos y ni siquiera ha salido en formato DVD, una desfachatez. Yo he visto las primeras temporadas (del 92 al 96) a través de Internet y para ver el regreso entre 2001 y 2001 de Abs Fab opté una vez por hacer traducción simultánea con un amigo al que también le flipa pero acabó harto de mí por ser un impaciente. Para el que se haya enterado de la serie al leer este post le doy un aliciente para verla: trata sobre el mundo de la moda y las mujeres. Tranquil@s, no tiene nada que ver con Sexo en NY porque sus protagonistas, a diferencia de Carrie o Miranda, no abogan por usar a los hombres aunque luego se mueran por un matrimonio idílico y una boda que ni la de Fiona Ferrer (esos dos Holas no tienen precio).
Absolutely Fabulous se puede tomar como un esperpento a la inglesa pero así es, se dicen las cosas muy bien dichas. Yo creo que el de Borat se habrá empollado bien Abs Fab para hacer Bruno, he leído por ahí varias frases que dice el exBorat en la peli y podrían ser sentencias salidas de la boca de Edina Monsoon o Patsy Stone (las protagonistas de Abs Fab). Se refleja el mundo de la moda un poco distorsionado pero ahí se ve lo que ocurre entre bambalinas: ebriorexia, consumo de drogas, victimismo por la moda, .. Son más Naty Abascal que la propia Naty, más Anna dello Russo que la que viste y calza (eso sobre todo), ... Para mí además tiene un valor muy especial porque descubrí a Pet Shop Boys con ese vídeoclip donde samplearon frases de Absolutely Fabulous, salían las dos Marías con Neil y Chris vestidos de derviches. Para mí ver eso fue una revelación, como lo que le pasó a la gente que descubrió con 12 años a Bowie por el Ziggy Stardust. Evidentemente ese tema no es lo mejor de PSB pero me sirvió para descubrir Very (obligué a mi madre que me lo comprara) y todo lo anterior.
La protagonista principal es Edina (Jennifer Saunders, creadora de la serie) y es muy Julieta Serrano en "Mujeres", ella tiene la paranoia de seguir viviendo en los 60's (hippies en su caso) pero al menos no le da por el asesinato. Edina mezcla lo hippie con lo rap y el acid pasado de rosca pero no deja de ser una tendenciosa, representa muy bien esa época cuando se adoptó lo oriental (la clase media sigue sumida en esa moda) al ir de budista por la vida y tener todo tipo de cosas traídas de la conchinchina. Deberían existir más Edinas en este mundo porque harían que Christian Lacroix no estuviera en bancarrota, la Moonson se muere por un trapito de Lacroix y mítico es ese "Lacroix, sweettie" del tema de PSB. Es muy mariliendre, ya que no liga nada y en su vocabulario los "sweettie", "honey" o "darling" son el pan de cada día ("La Divin@ la imitaba"). Tiene una hija (Saffy), que es todo lo contrario a ella porque parece una nerd de la vida aunque es más que eso, parece de la Sección Femenina. El rol está invertido, Saffy cuida de su madre, de que no se meta nada y tiene muy buena ironía, que aprenda Miranda de Sexo en NY. También salen su exmarido marica, la madre de Edina, que es un prototipo de vieja inglesa, y la asistente de Edina, colgada perdida pero que representa muy bien esa "esclavitud" de los becarios en moda.
Ahora paso a hablar de la que a mí me parece en realidad la protagonista de la Serie: Patsy Stone (grandísima Joanny Lumley). Patsy es la mejor (y única) amiga de Edina pero no es la típica amiga lazarillo, sino lo contrario. Lo que diga Patsy a Edina va a misa. Está claro que el personaje de Patsy está inspirado estéticamente (y en más cosas) en Ivana Trump pero Patsy, a diferencia de Ivana, no ha podido sacarle a su ex una buena compensación para gastársela toda en ropa. Es una depredadora de hombres (el personaje de Sam Jones está inspirado en ella), también es una cazallera de olé, dice que no ingiere alimentos desde el 73 y se endroga todo lo habido y por haber, deja a las Catalinas del Musgo del mundo en pañales. Cuando yo oigo que todas esas starlettes tipo Lindsay montan buenos pollos, digo que como vieron de pequeñas Abs Fab se les quedó en el subconsciente que Patsy Stone era total y por eso se comportan así; bendito Freud. Patsy está pelada, sobrevive gracias a Edina y un trabajo que tiene como directora de moda de una revista. La recreación de la “revista” es total, hasta hay una especie de Shulman (tan vacuna como ella) y un Hamish Bowles con esa forma tan repipi de hablar, como si fuera una dama afectada de un salón parisino del XIX. Esas reuniones de tupperware de las de la revista son totales, me acuerdo que Patsy decía: “Este ejemplar va a ser todo números uno: Lagerfeld, Chanel, De la Renta, ... Nada de mierda inglesa”. (¡Qué razón tiene la jodía!) .

En todos los mejores momentos Patsy está en medio: Cuando la prensa amarilla decubre que se ha enrollado con un diputado la llaman de todo y cuando la ponen de vieja le da un ataque que mete hasta el periódico en una cortadora. Cuando van a Marrakech y vende a la hija de Edina a un harén para que así las deje en paz. Cuando van a Harvey Nicols con un descapotable repleto de comida y luego las acusan de escándalo público tras montar una buena. Cuando se va a hacer un lifting y en el limbo anestésico sueña con Mandy Rice Davis. Cuando se emparanoia y se hace amiga de Zandra Rodhes (la gente la tacha de mamarracha pero mola mil, como Betsy) para joder a Edina. Y muchos momentos más. Yo creo que Almodóvar se inspiró en Abs Fab al hacer esa foto de Los Abrazos Rotos donde salían Penélope y Rossy (haciendo de Julieta en plan cómico) con una servilleta en la boca, ese aire tan loco es de Abs Fab. Lo dejo porque me enrollo más que las persianas, con esto y un bizcocho hasta la vuelta de vacaciones.

miércoles 8 de julio de 2009

Tommy Hilfiger: él se lo guisa, él se lo come

Yo creo que a estas alturas no hace falta decir que Tommy Hilfiger se la suda mogollón a todo aquel que siga la moda. No es un diseñador valorado porque es muy comercial y eso parece que a la gente no le va -la moda y la música van muy relacionadas y todo lo que huela a underground nos gusta más que a un tonto un lápiz, aunque sea una mierda- y en España todo el mundo lo asocia con los sectores más derechistas del país porque la marca se vende mayormente en el colmao de Isidoro (Raquel Gratis Total dixit). Además su producto se sitúa a mitad de camino entre el pret-à-porter de nivel y las segundas líneas de grandes marcas, sus colonias son morralla y hechas para un consumidor/a cuya edad ronda entre los 12 y los 25 años, sus supuestas declaraciones donde ponía a caer de un burro a los negros que compraban su ropa no hacen nada a su favor, ...
A Tommy Hilfiger, ese señor que saldría de mezclar a la Warhol de los 80 (cuando parecía de cera) y un ejecutivo de Wall Street en una batidora de vaso (americana, por supuesto), le pega el título del post lo que nadie sabe porque él se lo dice todo, no necesita de alabadores que le filtren la información o le laman bien el culo. Eso se demuestra con frases suyas como: "Los cuatro mejores diseñadores americanos de ropa son Ralph Lauren, Perry Ellis, Calvin Klein y Tommy Hilfiger". Esta afirmación parece descabellada al principio (por compararse con Ralph Lauren, básicamente) pero no lo es tanto, como muchos otros Tommy Hilfiger representa el sueño americano. En menos de veinticinco años ha creado una firma de la nada que la conoce todo dios, desde el que sigue la moda hasta el que no se interesa por ella lo más mínimo. Y lo que me pregunto yo es: ¿Cómo ha conseguido subir Tommy Hilfiger tan pronto si su ropa no la meten en editoriales, ni siquiera en la típica sección de revista de moda tipo "compras económicas"? La respuesta es buen marketing (mete siempre publicidad en revistas, desde Vogue hasta un suplemento dominical) y olfato para saber lo que quiere el gran público (que es muy cabrón muchas veces, como con Lacroix).
La forma que Tommy lleva su firma la valoro enormemente, algunos ejemplos de este tipo pueden ser Carolina Herrera o Cavalli. Está muy bien ser una persona nacida para la moda y que no te cueste nada firmar una colección soberbia como el desfile manicomio de Lee McQueen del 2001 pero para la moda es indispensable tener buen olfato para los negocios y todo lo que huela a dinero, o si no rodearte de alguien que sea así. Si no te puede pasar lo que a Martin Margiela, Christian Lacroix o Olivier Theyskens, grandes talentos pero por mantenerse coherentes o por mala suerte no realizan cosas aceptadas por un consumidor masivo y al final pasa lo que pasa: uno está bajo el yugo de Renzo Rosso, el otro con la soga al cuello (su situación me da mucha pena, si fuese millonario mantendría a flote su firma pese a perderlo todo) y otro con mucho talento pero leyendo en su casa a Lord Byron porque maison que pisa, maison que le echa. Me estoy liando mucho y no digo la razón por la que me he decidido a hablar de Tommy Hilfiger: me flipa la campaña que ha realizado para este verano. Lo peor es que esta campaña puede que haya pasado desapercibida para la gente que ama la moda por los prejuicios contra Tommy Hilfiger, que he enúmerado anteriormente. Hay que quitarse las ataduras y si te gusta esa campaña pues te gusta, si te gusta Sálvame -esa mezcla de A tu lado y Tomate pero que mola mil por haber recuperado a Tamara y porque son malos de verdad, no malos de fachada tipo Sé lo que hicisteis- más de lo mismo.

Como todos sabemos, las campañas de verano ahora las descubres cuando estás inmerso en las compras navideñas y las de invierno antes de irse uno a sus vacaciones estivales. Con esta campaña no me pasó nada de eso, la descubrí al abrir el especial moda hombre de EPS y me encantó. Y me encanta que sea una campaña compuesta por bastantes fotos y que se ha visto mucho por las ciudades en vallas publicitarias, eso me gusta mucho porque si haces una campaña es para hacerla de varias fotos y que tengas una gran red de distribución, no solo vas a hacer un par de fotos que no salgan más allá de TFS. En concreto, con la foto que abre el post descubrí la campaña y es que me parece una maravilla, una foto de manual: la mesa lacada en rojo, ese tío bueno que me pone a mil, la fabulosa combinación de colores, la chica del biquini del fondo algo difuminada, ... Esa campaña me recuerda a la fotografía de Slim Aarons (lo descubrí por Carlos García-Calvo) por el estilo americano, por esa luz que destella toda la campaña, porque en cuanto la ves te remontas a la California de los 50 y 60, por las fabulosas combinaciones de colores, ...

Es esa California de los años esplendorosos, cuando te encontrabas a verdaderas estrellas acicaladas a primera hora de la mañana como si fueran a tomar un cóctel, aunque en esa campaña no es la California de mujeres con brazaletes a lo Kenneth Jay Lane. Es todo mucho más relajado y me encanta, las combinaciones entre los colores de las toallas o la sombrilla estarán muy premeditadas pero da el aspecto de total naturalidad y además la campaña te cuenta una historia: Un elenco de actores guapos preparando en California una película ambientada en la sociedad californiana, donde ricos de cuna y nuevas estrellas se mezclan. En la campaña se representan situaciones como la lectura del guión y las distintas situaciones de la película como un baño en la piscina, un trago al final de la tarde, una escapada, ... Es tan simple que me ha cautivado aunque uno de los motivos más importantes es uno de los hombres de la campaña y también la modelo principal, Shanan Click, que a mí me gusta mucho de siempre porque es guapa y entre tanto alien o chicuelas con cara de renacuajo se agradece. El modelo me pone a cien (me parece de lo mejorcito salido de la última hornada, junto al de Guess) y que si no me equivoco sale en un editorial del último Vogue Hommes International posando con ropa de color rosa y haciendo situaciones un poco tontas como encender una fogata a santo de qué; sinceramente lo bueno es que se despelota y enseña un pecho de infarto, con vello y que no está trabajado excesivamente.
Lo curioso de esta campaña es que está fotografiada por el mismo hombre que realiza las campañas de Lacoste, esas campañas horribles donde todos pegan saltos para desgastar la cantidad de dulces (por lo cursi de la campaña, digo) que se han zampado previamente; todos los fotógrafos son capaces de hacer lo mejor y lo peor. También me recuerda a ese costumbrismo americano que, desde Ralph Lauren hasta Guess, han cultivado tanto las firmas americanas en sus campañas y que Vogue USA ha exprimido tanto pero tampoco sin llegar a saturar; los fotógrafos que han hecho posible eso son: Arthur Elgort (dios) y Bruce Weber (redios). Aunque parezca que no, Anna se preocupa lo mismo por una lectora que vive en pleno Park Avenue o Upper East Side como la que vive en una granja de Wisconsin y que compra la revista en el autoservicio más cercano o una conservadora de Arkansas. Esto demuestra que en un mismo número te encuentres un editorial en exteriores que pueda parecer que las modelos están en pleno Soho (aunque en realidad estén en un decorado ficticio en L.A, porque Meisel no se mueve de allí) o un editorial de Weber con Lara Stone y Morgan Freeman haciendo actividades cotidianas como una mujer que vive entre "Los Angeles y Nueva York, esa tierra llamada America". Puede que sea patriotismo pero a mí me encantaría que Vogue España de una vez por todas realizara editoriales en sitios identificables de España, desde Castilla hasta el paraje mediterráneo. En este pack no incluyo a Vogue París (ya lo dice la "atormentada" Carine, solo la comprenden en París) y Vogue Italia (que ya lo ves hasta en las portadas, las pocas palabras que tienen van escritas en inglés).
Y gracias a la campaña descubrí la colección, yo las colecciones de Hilfiger no las he mirado jamás porque como es NY uno no está al loro. A partir de ahora creo que voy a estar un poquitín pendiente porque me parece muy buena. Es un ejemplo de funcionalidad y comodidad ... vamos, América en estado puro. Me encanta también porque es una colección de verano con todas las letras: es muy de vacaciones porque hay vestidos ligeros, trench de algo de abrigo por si llueve y todo con una apariencia que dan ganas de tocarlo. Estoy harto de colecciones de verano que parecen más bien de invierno, está claro que el cambio climático se está produciendo y muchas veces parece que ni sabes en la estación que estás pero esto la moda no lo debería aplicar todavía. Eso lo digo por el horror de colección de Balenciaga para el verano 2009, menos mal que Nicolas ha rectificado y ha hecho una colección para el invierno de 10. Además yo flipo con las combinaciones nuevas que me ha enseñado esa colección, dejamos el blanco y negro de la parte de hombre (que es muy para ejecutivo de Wall Street) para centrarnos en esos beiges combinados con ese naranja butano al que han reducido un poco su viveza. Los vestidos que llevan Marina Pérez y Anja Rubik (en la época de ese desfile todavía se comía su única comida, su media manzana diaria) me parecen maravillosos, ese tejido del vestido de Marina (parece un tejido con apariencia de seda) me parece un prodigio y los de Anja y Vlada ni te cuento. Parece que muchas veces se nos olvida la finalidad de la ropa: vestirte y que lo que lleves te favorezca. Eso al menos lo cumple Tommy Hilfiger.


Me encanta el último disco de La Prohibida, únicamente había escuchado Amor eléctrico y algunas otras canciones que hizo antes de sacar su primer disco. El disco me parece muy bueno, es muy años 60 por el rollo espacial ruso con los cosmonautas, el cardado de la peluca que luce en la portada es muy América, las letras donde mezcla la química, el mundo espacial y la física con el amor también. Vamos, que me encanta.
¿Os ha gustado la última colección de costura de Christian Dior? A mí me ha dejado frío, algo que nunca me había pasado con Galliano. Ahora no se puede decir que John no es coherente con el legado de Monsieur Dior pero estoy harto de tanta chaqueta Bar y tanto amaneramiento.

lunes 29 de junio de 2009

Lo sencillo nunca fue moderno; lo moderno siempre es futurista; el futurismo siempre es glitter (Nena, que te lo crees tú)

Hay tantas visiones sobre la modernidad como ciudadanos tiene el mundo. Para algunos lo moderno es ir de ambiguo por la vida y vestirse como Bowie en los 70 o la Fanny McNamara (cuyo último disco es horrible y a la que parafraseo para el título) en los 80; es el modernerío tipo Nylon, Dazed & Confused, Neo2, ... Para otros, lo vanguardista es vivir en una casa que parezca un laboratorio (lo más astringente y antihogar del mundo) y vestirse con prendas de Margiela o Yamamoto tres tallas más grandes a la suya; amberianas de toda la vida de dios o esas que compran obras de arte del nuevo artista ensalzado para venderlas tres años más tarde por una sustanciosa suma de dinero. También tenemos a esas personas que pasan completamente de aquello que sale al momento y para ellos el "¡qué moderno!" es aquella tendencia que se instala en la calle al año de salir y tal. Hay otras tantas categorías dentro de la gran tribu urbana modernil pero finalmente pasaré a la última categoría, esos que pasan de ser moderno simplemente porque son unos clásicos de la vida o porque no les da la gana ser moderno y estar arrepintiendose al cabo de unos años de abrazar tal corriente o de haber hecho tal cosa por estar de moda.

Pese a la disparidad de opiniones, todos coinciden en lo mismo: considerar que lo moderno va relacionado con la juventud. Y eso señores, es un error garrafal. Debido a considerar moderno lo joven, nos han metido todas las mierdas que nos han metido. Ocurrió, ocurre y por desgracia seguirá ocurriendo. En mi opinión la modernidad no va relacionada con la juventud, ni con la talla de ropa que tengas o la gama de pintalabios que uses. Uno tiene claro en parte lo que es la modernidad pero en realidad es muy difusa, como la elegancia. Lo bueno de la falsa modernidad es que es muy fácil de detectarla porque suele ir relacionada con pretenciosidad. Bastante más moderna puede ser una Carmen de Mairena con sus sesenta años que toda la fauna que se hace llamar la Removida (¡cuánta originalidad!) y cosas por el estilo. Habría matado por ver desde mi televisión imágenes de la fiesta que organizaron Luis Venegas y el crío que le acompaña siempre; Carmen seguramente estaba bebiendo como una esponja, haciendo lo que le daba la gana (no digo del parrús, porque no) y diciendo sus rimas que se le ocurren al momento, ripios mucho más modernos, gamberros y divertidos que todos esos niños intentando epatar sin ningún éxito.
Y ahora llego a un punto en el que creo que no sé de verdad qué es lo moderno, como antes. Si me guío por la definición de cualquier diccionario, veré que lo moderno es aquello acorde a la época actual o contemporáneo y personalmente no me guío por eso. No sé si confundo verdadera modernidad con perdurabilidad o qué se yo pero para mí lo realmente moderno es aquello que pasa el estadio de la novedad, de la moda y llega a convertirse en moderno para la posteridad, algo que vuelvas a ver dentro de sesenta años y pienses "joder, ¡qué moderno!". Esto se aplica por ejemplo a un Fortuny de hace 90 años, un proyecto de arquitectura de Le Corbusier o un sastre de Armani de hace 30 años, entre otras cosas.

La modernidad es muy bipolar y ambivalente, no puede ser más amplia pero a la vez es limitadísima; llegar a ser moderno y novedoso es muy fácil pero más fácil es dejar de ser moderno y convertirte en un juguete roto. Aunque yo también en esto soy muy contradictorio -lo odio, pero lo soy- y venero a gente que siempre está a expensas de la modernidad como Karl Lagerfeld o Alaska- la crítica que realizó El País de su concierto era de todo menos crítica aunque ella por lo menos no se toma la rabieta a lo Pedro, por desgracia El País cada día se parece más a los periódicos de derechas por su simplicidad al criticar un determinado tema-, yo es que aunque pueda parecer muy clásico me quedo embobado viendo igualmente un Ralph Lauren que un Margiela o un Haider Ackermann. Os preguntaréis por qué estoy soltando todos estos aforismos sobre la modernidad y la razón es muy sencilla: el haber leído el otro día en el blog del Señor Quinquillero una de las declaraciones de Valentino sobre la modernidad en una entrevista hecha por Warhol (le adoro aunque sea el artífice de la modernidad mal entendida), que sale en el libro de Valentino Garavani realizado por Taschen (que como soy tonto, no tengo todavía). Decía algo como que la modernidad era una cosa muy jóven y muy fashion victim, declaración con la que estoy en desacuerdo y por eso me decidí a hacer el post porque también estoy harto de esos niños pera considerados como la quintaesencia de la modernidad y que son morralla. En cuanto a la declaración, era una cosa normal viniendo de Valentino (él esta en la última clasificación, los que pasan de la modernidad por ser unos clásicos de la vida) y esa fue la razón de retomar el blog otra vez (a ver si dura) y dejar atrás este letargo mantenido por ser un vago, estar saturado de todo, porque en el trabajo me controlan y porque en primavera/verano a uno le apetece mas irse por ahí que estar metidito en un casa con un ordenador. Y sin más dilación, una sucesión de personajes que cumplen a la perfección lo que yo creo que es modernidad bien entendida. Depende de como me pille el ánimo, los desarrollaré en sucesivos post. A los que me sigan leyendo podrán hacer seguramente nuevos hallazos y algunos les podrán parecer la antítesis de la modernidad y tal pero no hay que olvidarse que la modernidad es un concepto totalmente individual. VOLUMEN I.
Pitita Ridruejo: La venero y creo que ya lo he dicho un millón de veces, está en mi particular altar de iconos junto a Neil Tennant, David Bowie, Julieta Serrano, Penélope, Meryl Streep, Liz Tilberis, Grace Coddington, Carmina Ordoñez, June y Helmut Newton, Carlos Berlanga, ... Entre la cantidad de virtudes que tiene esta señora (parecerá que la quiero canonizar, desde luego se lo merece más que muchos santos) destaca que Pitita gusta a todos porque está por encima del bien o del mal, ya que respeta a todo el mundo (algo que por desgracia se está perdiendo). Pititia le puede gustar tanto a una moderna del HM como a una señora rancia y enjoyada del Barrio de Salamanca (las adoro).
Aunque lo mejor que tiene Pitita es que por mucho que te cuente lo mismo nunca cansa, tiene una habilidad a la hora de expresarse que hace que todo lo que te cuente (lo conozcas o no) te resulte novedoso y te quedes en un limbo maravilloso tras leer declaraciones suyas u oirla decir algo. Esto lo podéis comprobar en la entrevista del maravilloso número de junio de Vogue España donde Pitita se queda con todos y te deja maravillado porque nadie puede mezclar a la perfección temas relacionados con Dalí, Fellini, Warhol y con su celebrities de Muchachada Nui. Que reconozca que no podía parar de reírse tras verlo hace que me guste aún más, y es que me lo creo porque a Pitita se la nota sinceridad pese al artificio de su peinado (mayor en los 80, en plena fase Umbral) y como toda buena elegante es muy natural. Ese reportaje, que a mucha gente le parecerá como de Telva, creo que está magníficamente hecho pero la selección de algunas mujeres es errónea porque las únicas que en mi opinión poseen elegancia son la propia Esperanza (Ridruejo, no la Aguirre), Sonsoles Díez de Rivera y Marisa (Yordi) de Borbón.

En España se ha llegado a un punto en el que cualquier mujer que supere la barrera de los 55 y sea de la alta sociedad se la considera elegante pero eso es un error garrafal, tan elegante puede ser una mujer con 80 años como con 25 años y no va en relación con la posición social. Por eso ni Beatriz de Orleáns o la de los Suarez son elegantes, pueden ser mujeres que visten más o menos bien, que son chic o tienen allure pero en realidad no tienen esa cualidad de elegantes, lo mismo le pasa a Naty Abascal (menos más que no la metieron en el pack). Yo habría añadido a Aline Griffith, a la Duquesa de Fernandina, a la Condesa de la Maza o a la hermana de Natividad (la gran Ana María Abascal) pero como no trabajo en Vogue, me callo.
Me estoy yendo por los cerros de Úbeda y no digo la razón por la que he incluido a Pitita en esto de la modernidad pero es muy sencilla: por defender sus ideas religiosas referentes a las apariciones marianas y pasar de todo aquel que la tome como la loca de turno. A mí no me gustan nada los integrismos religiosos pero tampoco soporto a la gente que huye como de la peste de alguien porque simplemente sea creyente, parece mentira que una señora de ochenta años tenga que venir a darles sopas con honda a unos y otros sobre el tema, aportando la tolerancia y el respeto que normalmente faltan cuando se tocan estas cuestiones. Como se ve perfectamente, Pitita es muy conservadora pero respetuosa y educada con todo el mundo que no piense como ella; ese estilo sería el que le faltaría por ejemplo a la derecha de este país. Podrían coger como asesor político a alguien con esas cualidades de Pitita en vez de hacer una campaña electoral pobre (igual que la ideada por la Pajín para el PSOE) y donde tanto decir que faltan medidas pero sin proponer ni una, al final parece que va a tener razón la infame Rosa Díez (¡viva la demagogia!). Y respecto a Esperanza, que vale un potosí y hace replantearme mi fe al ver cómo alguien se puede recuperar y estar así de bien con lo que le pasó hace unos años.

Giorgio Armani: Y ahora llegamos a uno de esos puntos de inflexión sobre la modernidad: cuando alguien ha sido muy moderno y lo que ha creado ha supuesto una revolución pero a medida que cumple años es desdeñado por (casi) todo el mundo, pese a que su revolución se sigue viendo en el vestir de nuestros días. A mí me hace gracia cuando oigo a mucha gente (especialmente a conocidos/as míos/as que en realidad no les gusta la moda, sino el estilismo) que Armani es un vendido o que no entienden por qué está ahí partiendo la pana, vendiendo un montón y haciendo lo que le da la gana sin estar amparado por un holding pero la razón es muy simple: es una leyenda que entiende a la perfección cómo va el negocio de la moda. Además cuando se ponen pesaditas con el tema y sacan a relucir lo de que Armani ahora es solo ropa para futbolistas o colonias me entran ganas de decir: "Mira bonita, el blazer arremangado y con hombreras que te da por llevar últimamente no es obra y gracia de Decarnín para Balmain o de Alexander Wang, el artífice de todo ello fue Armani a finales de los 70 y primeros 80 con su nuevo look de ejecutiva”.

Si te pones a pensarlo bien, la última gran revolución en el vestir es consecuencia de Armani; Helmut Lang (¡¡¡vuelve!!!) estuvo a un tras de conseguirlo pero Miuccia Prada (esa grande pero a la vez tan zorra) nos lo fulminó y nos joderemos hasta que salga otro nuevo genio capaz de hacer eso. Yo creo que en la actualidad hay diseñadores estupendos (McQueen, Elbaz, Simmons, Tiscci, Ghesquière, ...) pero ninguno ha conseguido sacarse de la manga un look totalmente innovador que sea adoptado tanto por hombres como mujeres que viven la vida, tienen granos y no están encima de una pasarela o en el infrapeso; Slimane se puede decir que casi lo consiguió con hombres pero dejémoslo. Lo de Armani es increíble, ves publicidad de principios de los 80 protagonizada por Gia Carangi y la ropa está hecha para que la puedas seguir vistiendo ahora. A menos de seis meses para que finalize una década hay que ir haciendo balance y si antes tenía mucho respeto por Armani, ahora más todavía por ese simple motivo y por las pedazo campañas que hace, como la de este invierno. La campaña con Raquel Zimmerman es un auténtico prodigio y a la vez es muy simple porque no hay nada tipo atrezzo que te distraiga de la ropa, solo unas luces bien colocadas y un retoque a la foto; ahí es donde se ve la genialidad de tu equipo y de Mert & Marcus (que a veces me encantan y otras no tanto) para hacer una campaña de manual si nada que te distraiga y con una simple mirada al vacío. Por si acaso la peña dice que esta campaña es el enésimo encasillamiento (con Giorgio la gente lo confunde con coherencia) de Armani en los últimos tres años porque siempre son en blanco y negro, con un retoque y tal, dejo la campaña de verano 2005 con Karen Elson y Missy (Elliot) Rayder. Un simple mobiliario (seguramente de su línea Armani Casa) y unas actitudes de mujer solitaria que se muestra gozosa de lo bella que es y de lo bien que le sienta una prenda Armani hacen mucho pero no os equivoquéis, el protagonismo es de esos vestidos cortados tan bien.

Gracias por los apoyos por parte de comentarios en el blog para que volviera a publicar pero el trabajo es lo que tiene. Además, a mí me gusta currarme los posts y no hacer cortapegas de noticias de moda, para eso ya tenemos The Fashion Spot o las agencias de información.

Me encanta que por fin la gente se de cuenta de que a Carlos Berlanga se le debería dar un homenaje de verdad y en un Guirigay de hace unas semanas dedicado a él, uno se entera de que va a haber una exposición en homenaje a él con dibujos suyos -el cartel de Matador es suyo, lo poco que vale de la película junto a la opusina encarnada por Julieta Serrano y Lampreave- o que se le vaya a hacer un disco homenaje que dicen que saldrá para enero y donde intervienen Fangoria -no me gusta la incomodidad con que hablan de Carlos, Benavente o Curra, empollándose tanto a Warhol se han aplicado hasta su visión de la nostalgia-, la Fanny y supongo que también Astrud, lo que queda de La Buena Vida, Chico y Chica, ...

sábado 2 de mayo de 2009

No es oro todo lo que reluce (y nunca mejor dicho)

Yo creo que con las joyas me pasa lo mismo que con las pieles, que si no son auténticas y de un material excelente no me gustan. Sinceramente, donde se ponga un abrigo de visón, cuero o astracán con su lustre y su piel brillante o un buen collar y sortija con sus diamantes extraídos en Africa pero montadas en Amberes que se quite tó lo demás; suena muy a adaptación de frase de Rossy de Palma en Kika, muy de sobrado de la vida y muy de todo pero no hay otra forma de expresarlo. Por mucho que ahora haya bisutería divina que pase por un joyón de Victoire de Castellane para Dior o que la encargada de las joyas de Vuitton diga que manda los minerales a la mierda y que para ella el plástico va a dominar las joyas del S. XXI, dame piedras y me tendrás feliz (esto es muy Marina Danko). No es cuestión de esnobismo ni de que si fuera mujer me disgustaría estar con el reconcome que puede generar el llevar un abrigo o una sortija que todo el mundo cree que es verdadera pero en realidad es más falsa que la maricona mala que estuvo en el pasado OT y se fue a Supervivientes, es que sinceramente hay cosas hechas por firmas de bisutería o de joyería de segunda que son muy pretenciosas; te las meten con la etiqueta de muy "modernas" y se caen con todo el equipo. Yo creo que da hasta igual lo horribles que son las piezas que crean, lo peor es lo que he dicho antes.
De este tipo de firmas hay muchas (Rebecca, Breil, ...) pero me voy a centrar especialmente en dos: Pandora y Uno de cincuenta. Estoy hasta los huevos de esas pulseritas con abalorios de piedras semipreciosas o con animalitos hechos en plata de ley que parecen pulseras de niña que hace la comunión y ya piensa en unirse a las juventudes del PP pero lo peor es que el público potencial (siento generalizar) no es ese: son madres de familia con mechas, bronceado y bolsos de logos de la segunda línea de Carolina Herrera; a ésta se la perdona por la firma principal y porque Carolina está por encima del bien o del mal. Lo peor es que esta tendencia es hasta más contagiosa que la pandemia de gripe porcina (¡que jartura, madre!) porque muchos hombres las llevan desde que al Jose Mari Aznar le vino la crisis de los cinquentaipico y le dió por reciclar su imagen dejándose el pelo largo, poniéndose pulseras, haciendose cientos de series de abdominales diariamente, ..., para dejar atrás esos años en los que era (y sigue siendo) más represor que todos los dictadores que subieron al poder durante el siglo XX; lo gracioso es que esto ya se vió con Jaime de Marichalar hace casi una década (personaje al que seguramente estos hombres tachan de mariconazo). El caso de Uno de 50 es todavía peor por las piezas de metacrilato con cuero o plata, adoro la plata mexicana y unos brazaletes de plata bien repujados (a ser posible llevados por una mujer vestida enteramente de negro) pero de ese estilo no. Son horribles sus campañas, sus anillos que son muy modernos pero que se parecen a los anillos de las maestras pegacapones del Franquismo, ..., aunque peor aún es su concepto de "supuesta exclusividad" con esas piezas tan limitadas y tal. Yo no entiendo la cuestión de la exclusividad porque Lotus, Viceroy y demás marcas de clase media hacen cosas calcadas; parece lo mismo que esas grandes empresas tipo Danone que hacen productos lácteos iguales a los suyos para marcas blancas o la marca propia de una determinada cadena de hipermercados. Prefiero hasta una pieza de joyería de lo peor como las que se pone Cristina La Veneno (deben dar hasta alergia esas joyas) antes que esas cosas pero tranquilas, no todo el monte es orégano y hay una firma de bisutería que será la salvación para todas esas mujeres que se mueren por las joyas opulentas estilo Cartier pero no tienen un marido forrado ni parné para comprarlas; la solución es Kenneth Jay Lane.
Kenneth Jay Lane mola cantidad porque en lo único que se puede parecer a las firmas nombradas antes es que también hace bisutería, en lo demás hay un mundo de por medio. A mí es que Kenneth Jay Lane me parece una firma mucho más original y creativa que otras firmas de joyería de alta gama, Damiani por ejemplo, sin necesidad de tener un material de primerísima calidad que ayuda lo que nadie sabe. Hay una imaginación grandísima a la hora de realizar esos brazaletes con esmalte que imitan corales o turquesas, animales, brazaletes estilo serpiente que se enroscan por el brazo, ... Yo creo que Cavalli se inspiró mucho en Kenneth en la joyería de la temporada invierno 2006; colección chulísima pero bizarrísima al mezclar inspiración en Poiret con su horterismo habitual y los ochentas neoyorkinos o parisinos estilo Guy Bourdin. La gente no se equivoca al afirmar que Kenneth Jay Lane es uno de los tres grandes joyeros del S.XX y es que lo suyo fue una revolución al incorporar el plástico a diseños de joyería y lograr llevarse de calle a todas las pititas, socialités o gurús de la moda con unas piezas que por los materiales empleados tenían todas las papeletas de que las mandaran a la mierda. Emplean unos esmaltes que dan a las piezas un aspecto maravilloso y, a no ser que te pongas a pegarle un bocao a la joya en cuestión en plan gitano o seas un verdadero experto en gemología, puede que te cueste un poquito ver que son de oro del que caga el moro (¡qué expresión tan poco fina pero qué sincera!). A mí me flipa el estilo de las piezas, son una mezcla de exceso pero bien llevado: la inspiración en el estilo Hollywood Regency de Tony Duquette se mezcla con referencias a joyas de Cartier inspiradas en la opulencia de los maharajás, la suntuosidad de las joyas del Antiguo Egipto, los imperios azteca y maya, Africa, ..., aunque especialmente yo veo muchas referencias a esas estrellas glamourosas y excesivas del Hollywood de los cuarenta y especialmente de los cincuenta. A mí es ver las piezas de Kenneth Jay Lane y pensar que es lo que se matarían por comprar verdaderas estrellas como Liz Taylor, Gina, Sara Montiel, Maria Félix, Joan Crawford, ..., si no tuvieran posibles para comprarse joyones con sus piedras preciosas bien engarzadas. Aunque da igual, mujeres con posibles o sin posibles se morían por sus cosas y lo siguen haciendo. Son joyas que las mujeres deben llevar con una manicura con unas uñas bien largas (tipo reptil para las atrevidas) y pintadas en una gama de colores fuertes, para este tipo de joyas es impensable llevar las uñas pintadas en tonos pastel o una manicura francesa con ese barniz tan horrible y el blanco en la uña.
Curiosamente, sus comienzos no estuvieron relacionados con el mundo de la joyería y no es de esos joyeros que forjan su andadura en un taller. Kenneth comenzó en moda pero en tareas de otro tipo: trabajó en Vogue USA en la era pre-dirección de Vreeland, se dedicó a hacer zapatos para firmas norteamericanas y para Dior a finales de los 50 y primeros 60, hasta que en el 63 se produce la creación de Kenneth Jay Lane como firma de bisutería. Él ya sentía fascinación por las joyas y todo lo que brillara porque en sus zapatos siempre había aplicaciones de todo tipo, la dedicación futura a la rama de la joyería ya se intuía. Por si acaso él siguió trabajando en el diseño de zapatos pero eso al final lo tuvo que dejar porque la joyería llegó a ser un éxito, vendían muchísimo, los grandes almacenes pedían cada vez más genero, tenía buena aceptación en la calle, Vreeland adoraba sus piezas, se llevó de calle a todas las socialités del NY de los 60 (Nan Kempner, cisnes de Capote, ...). Desgraciadamente, Daisy Fellowes murió un año antes de la creación de Kenneth Jay Lane como firma de joyería pero yo creo que se hubiera muerto por poseer esas piezas y es que su amiga Wallis Simpson cayó rendida y se dice que está enterrada con una de sus piezas. Lo suyo es una revolución y a la vez una democratización de la alta joyería, consiguió que la ricachona y la mujer de clase media-alta se murieran por sus brazaletes, collares, anillos, ..., y lo mejor de todo es que ambas se podían permitirse comprarlas. Como él decía: "Toda mujer se quiere sentir como una Cenicienta cuando se pone unas joyas y parecer que está en el baile con los zapatos de cristal cuando en realidad no lo está".
Su forma de realizar las piezas denotaba que a eso no se había dedicado jamás, sus primeras joyas fueron realizadas a base de ir incorporando piezas a brazaletes comprados en un mercado pero fue adquiriendo más técnica y realizaba los modelos en cera para posteriormente realizarse en plástico en las fábricas. Curiosamente, Kenneth nunca ha trabajado con materiales de alta calidad y eso que dice que le han tentado varias veces pero él se negó, ni siquiera hacía falta porque es ver piezas suyas como las que realizó para Nan Kempner (íntima suya y mariliendre de diseñadores como la que más), unos brazaletes chulísimos que luce Diana Vreeland en una foto tomada por Bob Colacello, ..., y caerte de culo. También hay una foto mítica de Jackie Kennedy con un collar del que un pequeño John John tira, me parece que es de las primeras piezas de Kenneth. En el 69 la firma formaba parte de uno de los primeros holdings de moda (en el que estaba también Valentino) pero finalmente el proyecto se va a la mierda y supongo que también saldría bastante mal como Valentino, que tuvo otra caída por el estilo en los 90. Los 80 y 90 transcurren trabajando, yendo de fiesta por NY y recibiendo merecidísimos reconocimientos con exposiciones, premios y hasta un libro en el que se recoge toda la trayectoria y una portada chulísima con un enorme collar realizado a base de juntar piezas y más piezas de bisutería. Finalmente muere su intimísima Nan y ha cambiado la imagen de la casa totalmente porque las verdaderas socialités que se mataban por sus diseños han sido reemplazadas por simulacros de estrella tipo Hilary Duff, Nicole Richie, ...; el panorama expuesto de esta forma puede que pinte muy mal pero por lo menos la casa no ha caído en un ostracismo de que habría sido imposible salir y venden bastante bien.

Las joyas se ven más que nunca en editoriales, en la sección bazar de las revistas de moda, venden en Net-à-porter, Yoox, ..., y se ven piezas de Kenneth Jay Lane en casi todos los maravillosos especiales de moda de EPS. Os he escaneado fotos de algunos especiales de moda porque la verdad que la mayoría de las fotos que hay por Internet son de celebrities de ahora que no lucen ese tipo de piezas como se debería de hacer, yendo supersofisticadas. Las fotos escaneadas que cuelgo son hechas por Paola Kudacki y de los especiales verano 2008 y verano 2009, las modelos son Amber Valetta alias la cabeza globo terraqueo (parecerá que la odio pero en los papeles a lo mujer californiana excesiva tipo Versace la adoro) y pondría las de Adriana Lima (sepsi de bote pero la prefiero antes que a las eslavas) pero no me deja subirlas. En esos editoriales se da la imagen que las joyas de Kenneth Jay Lane necesitan ... sofisticación. Las mujeres de ahora desdeñan la joyería o la bisutería excesiva y me parece un auténtico error, no hay una imagen tan fabulosa como en invierno ver a una mujer con sus pieles y unos brazaletes en plan mujer sofisticada a lo Studio 54 o en verano ver a una mujer con una túnica en plan Pitita Ridruejo o Marella Agnelli, la piel todavía caliente tras haber tomado un baño de sol por la tarde y sus brazaletes tintineando cuando va a coger una copa o a encenderse un pitillo. Además una joya o algo que se le parezca ayuda muchísimo a rematar un look, el "menos es más" y el "quítate algo antes de salir" vienen bien casi siempre pero cuando llevas un vestido la mar de sencillo o algo que sencillamente parece cogido del batiburrillo de HM o Zara hay que rematar con algo. Esa es una de las muchas cosas que adoro a Naty Abascal, le da igual que le tachen de maximalista por ponerse un Lacroix o un Gaultier, llenarse con piezas de Kenneth Jay Lane los brazos o el cuello y luego ponerse una boa ... hay que pasarse por el parrús todo lo que te digan y no tener miedo a que la gente te critique. Hay que sofisticarse en tiempos de crisis, no va a ser todo pesismismo y desesperación.
Por cierto, me gusta la colección que ha realizado Isaac Mizrahi para Liz Claiborne. Yo la verdad que de Isaac he pasado siempre bastante pero me encanta la colección, el abuso que ha hecho de los cuadros y sobre todo la campaña. Sale una modelo con miniboca que detesto pero lo mejor es que cuenta una historia, la miniboca-flipada de la vida queda eclipsada por los extras que consisten en una vieja ligoteando con una negra, una madre con su hija esperando a que llege el tren en una estación hipermoderna de NY y con Isaac saliendo de refilón. La verdad que no se ni por qué me gusta, no sé si el ritmo frenético de la moda me estará afectando y necesito campañas a todas horas. La única pega es que habría quedado mejor con un decorado como el de la campaña de Guess de Jon.